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Pues…el monito travieso y el viejo búfalo, que tenía muy buen corazón, vivían en un vetusto bosque cerca de una gran pradera. Cada día, cuando el sol estaba en su cenit y apretaba en el cielo despejado, el viejo búfalo iba a los lindes del bosque y se tumbaba bajo la fresca sombra de un árbol. Allí echaba una cabezadita hasta bien entrada la tarde. Y cuando el sol ya no picaba tanto, iba a pastar con la manada a la pradera.
En cuanto al mono travieso, vivía en las ramas de un magnífico árbol. Y cada día, mientras lo otros monos se acicalaban unos a otros y charlaban sentados en el suelo, él esperaba a que el viejo búfalo fuera a echar una siesta bajo la sombra del árbol.
-¡Je, je, je! Creo que voy a divertirme un poco -exclamó alegremente palmoteando con sus manitas.
Un día el mono esperó hasta asegurarse de que el búfalo estaba profundamente dormido. Y entonces bajó del árbol y enroscando la cola en una rama, se quedó colgado justo sobre la cabeza del viejo búfalo.
-¡Groaaaaaa! -chilló el mono.
P.S. I know that is a rhino, not a water buffalo, in the photo but it was the best image I could come up with. Isn’t it cute?
Archive photo, circa 1900, from George Eastman House



