Garbancito
Today’s audio cuento is an old folk tale from Catalonia, Spain. It is about a very teeny, tiny boy who gets lost while running an errand for his mommy. And boy, does he get lost!! The very first time that Cody and I heard the ending to this story we couldn’t believe it. It was so funny, we couldn’t stop laughing!
The original version of this story, called Patufet, was written in catalan. That’s the language spoken in Catalonia (Cataluña en español), a region in Spain. Our friend Megui reads this story. She is from Barcelona, a city in Catalonia, and she does a great job bringing Garbancito and his amusing story to life.
Enjoy!
Érase una vez un padre y una madre que tuvieron un hijo muy pequeño. Tan pequeño, tan pequeño como un granito de arroz. La verdad es que los padres se quedaron un poco sorprendidos por lo diminutivo que era su hijito, pero enseguida lo quisieron y le pusieron Garbancito de nombre.
Los días pasaban uno tras otro. Ahora Garbancito ya caminaba y hablaba, pero crecer no crecía. Garbancito era muy trabajador y le gustaba ayudar a sus padres.
Un día su mamá estaba cocinado un riquísimo arroz con conejo, que siempre le salía de rechupete, cuando se dio cuenta de que le faltaba el azafrán.
-¡Si que estoy apañada! - gritó la madre.
Pero Garbancito, que oyó el lamento de su madre, dijo enseguida:
-¡Yo iré corriendo a comprar lo!
-¡Pero qué dices hijo mío! ¿Qué no ves que no te verán y te pisarán las personas que pasean por la calle?
Pero Garbancito era muy tozudo y no quería que su mamá se casase tanto así que estaba decido a ayudarla e ir a comprar.
-¡Qué no! Iré cantando una canción bien fuerte y así todos sabrán que paso por allí, me verán y no me pisarán.
Al final la mamá accedió, aunque sufriendo muchísimo por su hijito, y le dio la moneda.
-Ves a “Ca la Rojals” [una tienda] y que te den un poco de azafrán. Vigila que no te pisen.
Garbancito cogió la moneda, se la cargó en la espalda, cómo si fuera una enorme rueda de molino. Y empezó a cantar:
Patim, patam, patum
Hombres y mujeres de buen hacer
Patim, patam, patum,
No piséis a Garbancito.
Las personas que a su vera pasaban se quedaban sorprendidos al ver una moneda que cantaba y caminaba sola. No podían ver a Garbancito, pequeño como un granito de arroz que cargaba a la espalda la moneda.
Y cantando, cantando llegó a la tienda de Ca la Rojals y gritó muy fuerte:
-¡Buenos días! Quería un poquito de azafrán para el arroz con conejo que está haciendo mi mamá.- dijo Garbancito.
La tendera se puso un poco nerviosa porque no sabía de dónde venía esa vocecilla, y empezó a buscar por la tienda, removiendo un montón de verduras, frutos secos…
-¿Dónde estás? ¡No veo a nadie! - dijo la tendera.
-Soy yo, Garbancito. ¿Qué no me véis? Me tenéis justo delante, bajo su nariz- ya empezaba a estar un poco enfadado…¿me podéis dar un poco de azafrán?
-¡Ai, ai, ai! - exclamó la tendera mientras seguía mirando a su alrededor para ver de dónde venía la vocecilla; hasta que de pronto vio una moneda que se movía sola por el suelo.
-Debe ser la moneda que habla, pero ¿cómo lo debe hacer?
-¡No soy la moneda! ¡Soy Garbancito! Y quería un poco de azafrán para el arroz con conejo que mi madre está preparando.
En este momento, la tendera preparó una bolsita de azafrán, la dejo al lado de la moneda y la recogió. En ese momento Garbancito recogió el azafrán y cantando su canción:
Patim, patam, patum
Hombres y mujeres de buen hacer
Patim, patam, patum,
No piséis a Garbancito
Regresó a casa donde su mamá se puso muy contenta al ver que había llegado bien.
-¡Muy bien, Garbancito! Eres un buen niño que ayuda a sus padres y es valiente.
Con lo que Garbancito se estremecía de la satisfacción. Tan animado estaba que le preguntó a su madre si podía ir a llevar la cesta de la comida a papá, que estaba trabajando en un huerto cercano.
-Pero Garbancito, que ¿no ves que eres muy pequeño? ¡No podrás ni cargar con la cesta- exclamó la mamá muy preocupada.
Pero Garbancito cogió la cesta con una sola mano y después de hablar un rato con su mamá la convenció y Garbancito inició su camino hacia el huerto de su papá, cantando su canción para que no lo pisasen.
Patim, patam, patum
Hombres y mujeres de buen hacer
Patim, patam, patum,
No piséis a Garbancito
Cuando ya iba a mitad de camino, empezó a llover.
-¡Ya estamos!- exclamó. Y como no quería que se le moajes la comida del padre, se escondió bajo una col para no mojarse y esperar que aflojara un poco la lluvia.
Pero en esas estaba cuando muy cerca de él pasó un buey por el huerto. El buey caminaba despacio, a él no le molestaban esas cuatro gotas que caían, estaba buscando una col hermosa para comérsela. Se metió por el huerto y ¡se tragó la col, el cesto y a Garbancito de un bocado! Ya los tenemos a los tres dando vueltas por la tripa del buey.
Mientras tanto, su papá esperaba impaciente el almuerzo, y espera que esperarás acabó perdiendo la paciencia. Entonces cogió las herramientas de trabajar el huerto y refunfuñando se fue hacia casa.
Cuando llegó a casa, se quejó de que se había olvidado de llevarle el almuerzo. Pero la mujer asustadísima le contó que el almuerzo se lo llevaba Garbancito, y que no sabía que es lo que había podido pasar. Entonces también al padre le vino un escalofrio por todo el cuerop y empezaron a angustiarse, salieron por el pueblo gritando:
-¡Garbancito! ¡¿Dónde estás?!
Pero no había ningua respuesta, y caminaban y gritaban buscando al peqeño Garbancito por todo el pueblo, los vecinos enseguida salieron a ayudarlos. Cuando ya saliendo del pueblo se cruzaron con un buey que estaba tumbado en un campo muy cercanco al pueblo, y todos los del pueblo seguían gritando:
-¡Garbancito! ¡¿Dónde estás?!
Entonces oyeron:
-¡En la panza del buey! ¡Que no nieva ni llueve!
Entonces animados los padres y vecinos del pueblo volvieron a gritar:
-¡Garbancito! ¡¿Dónde estás?!
-¡En la barriga del buey! ¡Que no nieva ni llueve!- contestó otra vez Garbancito. -y cuando el buey se tire un pedo, saldrá Garbancito.
Y just cuando los padres se acercaron al buey, éste se tiró un pedete y el pequeño Garbancito salió disparado.
Y en el pueblo todos estuvieron contentos. Y Garbancito y sus padres fueron felicies a comer el delicioso conejo que la mamá había preparado con la ayuda de Garbancito. Y vivieron felices el resto de sus vidas.





April 22nd, 2008 at 6:09 pm
Hello, and thanks for this great website. These storys make learning spanish a lot easier and interesting. Also, I think falling in love with Megui’s voice
It’s so vivid. I assume that all the stories are in spanish and not in catalan, right?
Thank you
April 24th, 2008 at 5:52 pm
Hi Antti,
Yes, all the audio stories you’ll find on this blog/podcast will be in Spanish. Thank you for writing and for complimenting Megui’s voice.
¡Hasta luego!